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Y este año, antes de celebrar Navidad ¿Amaron lo suficiente?


En verdad estoy cansado y también apenado por la forma mercantilista en la que se viene llevando esta navidad. O sea a buen entendedor, ¿quién ya no ha gastado su dinerito en esmerarse para que esta celebración sea algo memorable?

Estoy en la casa de mis padres, mi mamá está cuidando con mucho amor a mi sobrina Paz, mi papá lava los servicios usados a la hora del almuerzo, mi hermana y su esposo salieron a hacer las “últimas” compras, mi hermano (creo que es el único que le da sentido a todo lo que hace) disfrutando de la vida. Y yo les cuento que estoy escribiendo este artículo con el álbum Navideño (Merry Christmas) de Mariah Carey,  a ver si en algún momento se me sale el espíritu navideño ¿o sea manyas no?

No está en duda el amor que le tengo a mi clasemediera familia, pero hago números y más números y no encuentro motivo para gastar mucho, regalos (bajo el árbol), que durarán lo que su precio diga, una cena que se seguirá recalentando hasta que sus triglicréridos digan basta. Me pregunto como quien no quiere la cosa,  cómo será el año que viene ¿Se gastará más?

Tengo aproximadamente 12 ahijados en la Iglesia Católica, a los cuales no obsequiaré nada no sin antes hacerles entender que la Navidad es un acto de fe, donde deben primar los valores, otras cualidades sociales, como la unión, la solidaridad y quizá muchos preguntarán qué le pasa a este loco que vive gastando todo el año viajando, comprándose libros, ropa, teléfonos, con qué calidad moral viene y escribe sobre el significado navideño; no lo sé, cuáles serán sus respuestas, me importa poco, pero lo que sí sé es que no ando hablando en el nombre del “señor” al proferir mis actos y lo mismo diré hoy a todos los que nos sentaremos en la mesa ¿ayudaron este año?¿fueron solidarios?¿hicieron algo más que pagar sus impuestos?¿sonrieron lo suficiente?¿amaron lo justo?¿abrazaron, abrazaron de verdad, de corazón?

Hoy más de 30 años después han cambiado muy pocas cosas, las lucecitas, las bolitas del arbolito, los asados en la tushpa de la abuela, pocas. Pero estoy seguro que algo no tiene que cambiar: El Amor, de cualquier tipo; el amor es lo que nos une, nos hace más humanos, dejemos a tras eso que nos hace primitivos, que nos encadena como sociedad y nos hace mierda.


El recuerdo más hermoso que pueda imaginar es una madre o padre soltero, arrullando a su hijo, faltan pocos minutos para las doce navideña, la cena está servida, hay poco pero hay, lo suficiente para festejar un acto de puro nacimiento espiritual. No hay copas de champagne, ni espumantes ni nada, solo hay gaseosa fanta; mi padre o mi madre (o ambos) me abrazan justo cuando suenan las doce, los fuegos artificiales suenan e iluminan el cielo; me dicen despacito al oído, levanta hijo, Jesús ha nacido.

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