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Mostrando las entradas etiquetadas como #amor

La hora mágica.

De pronto el gato vomitó una canica nacarada. Se puso entre el televisor y yo, y como si nada hubiera pasado se desperezó y siguió su rutina indiferente y narcisa. ¡Qué asco! Tener esos animales en casa debe ser todo un lío, dije. Javier salió de la cocina con un vaso de yogurt, esos que se venden como orgánico y vegano, es que él es fitness pues. Qué pasó Lucio, me dijo antes de sorber un poco de su bebida. Nada, solo me incomoda que tu gato ande vomitando canicas por la casa, no quiero ni imaginar lo que defeca, ¿lo puedes alejar de mí, por favor? Javier, entiéndeme, con esto del virus corona le entro pánico a todo, hasta a mi propia respiración. Está bien, Lucio, está bien, me dijo moviendo la cabeza a ambos lados, como si yo acabara de decir una salvajada, alguna cagada. Él, es un tipo que me simpatiza, con el tiempo hemos logrado construir un vínculo, una especie de puente emocional, que por algún motivo más fuerte que nosotros, no nos atrevemos a cruzar. Yo, estaba ...

Puedes meter gol con una pelota rosada.

Puedes meter gol con una pelota rosada. Las Palabras. No puedes disimular el dolor mientras el corazón se estruja como una esponja que usas para limpiar pisos. Nos conocimos por Facebook, hace un poco más de seis años, él tenía 19 años llenos de energía, yo entraba a la nueva experiencia de cumplir 35 años, con una vida casi resuelta, docente universitario y también jugando a ser empresario. Aquella tarde leía plácidamente “el equipaje del viajero”, donde decía: “Las palabras son buenas. Las palabras son malas. Las palabras ofenden. Las palabras piden disculpa. Las palabras queman. Las palabras acarician. Las palabras son dadas, cambiadas, ofrecidas, vendidas e inventadas” , de pronto una notificación del Facebook me interrumpió, era él y quería verme. Así como se emocionan los hinchas de fútbol cuando su equipo favorito mete gol, o cuando visitas por primera vez alguna maravilla del mundo, así como el primer amor, así me emocioné. A las ocho en punto se iría a mi departamento,...