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Entradas

La ciudad de las bestias - Isabel Allende.

  ¿Qué tuviera que ver una abuela y su nieto en medio de la selva buscando una bestia salvaje? ¿Un hijo en la misma selva buscando una sustancia milagrosa para curar el Cáncer? ¿O con una joven que es capaz de comunicarse con los animales de la zona?   Estos son algunos de los personajes que nos presenta Isabel Allende de manera que interactúan en medio de un contexto hostil, en los que cada personaje tiene un objetivo propio, que se ajusta también a sus necesidades de supervivencia, no solo en esa selva, sino en sus interioridades, donde también hay otras selvas, otros monstruos, quizá mucho más peligrosos y nocivos que el que nos presenta Allende en su libro número dieciséis.    Es que lo la autora de la Casa de los Espíritus nos da como premisa para poder entender a plenitud el mensaje de su historia, es la forma en el que afrontamos nuestros miedos, retos y objetivos en este mundo cada vez más obstinado a exteriorizar lo que más se acerca a nuestra irracionalidad...

Escritura y sociedad I

  “La mano que escribió una página, construyó una ciudad.” HERBERT MARSHALL MCLUHAN   Son las cuatro de la mañana, el frío que siento es solo una muestra del poder de decisión cuando se trata de escribir o plasmar lo que siento o simplemente para redondear una idea que estuve dándole vueltas un buen tiempo y después de tanto cavilar e investigar, tengo el valor, de publicar algo que podría incomodar.    La incomodidad nace del desacuerdo, de la insatisfacción, de una mala lamida de pies, un felatio no concluido, un texto que cuestiona, un público que no aplaude, un amigo que encuentras después de años y apenas lo saludas extrañando los abrazos de antaño. La incomodidad también nace en la otra orilla de la historia, sin saber cuál es la correcta, hay personas que actúan desde sus emociones y se frustran, ven la vida de otra perspectiva y no encuentran el camino para expresarse y escriben como catarsis, como un desahogo recurrente al saber que su texto podría no ser le...

La diversidad sexual en el universo literario de Mario Vargas Llosa.

Después de celebrar el mes del orgullo homosexual, decidí desarrollar este artículo que hace tiempo tenía en mente, que no pretende otra cosa más que entretener a mis seguidores. Este no es tampoco uno de opinión, sino de un análisis concienzudo de algunas de mis lecturas sobre el escritor y por consiguiente de mis polvorientos apuntes que urgen ser leídos y obviamente publicados.     Mario Vargas Llosa, tiene la capacidad de crear personajes memorables, ya sea por auto referencia o históricos como en La Fiesta del Chivo o El Sueño del Celta o creados desde la auto ficción, todos sólidos, con carácter y personalidad que los hace dar pasos firmes en la construcción de sus historias, no en vano, el pasional escritor es acreedor del premio máximo de las letras, el Nobel de Literatura.    Hay cientos de fuentes, creíbles o no, que cuentan que el cadete Vargas Llosa fue víctima de algún tipo de abuso de tipo homosexual en su estadía en el colegio militar, lo que según mar...

Se libre hijo y vuelve como el viento al mar.

Que no quiero escribir algo triste para recodarte papá Dacio.  Que todos los momentos que me diste fueron de mucho amor y entrega, siempre he creído en los ángeles y eso eres para mí.  Lo que sí, es que muchas cosas en mi vida llevan tu nombre, el olor de libro viejo que yo cuido con esmero, el amor de mi mamá hacia ti, sigue intacto.  Veo tu jardín desde la alberca y te veo también, con tu rastrillo y tu ropa de trabajo, veo a mi hermana, igualita a ti y a mis sobrinas que sacaron tus ojos y tus pestañas. ¿Ves papá que el recuerdo no sabe a tristeza en esta nota? ¿Ves qué sigues en mí, en los tuyos? En cada flor, en cada viento que susurra tu nombre cuando estoy en casa.  Papá, solo no estás en esta vida material, quiero decirte, cómo todas las noches, que vives en mí, en tu hijo, el que te daba un beso, te abrazaba y te comprendía siempre. Ahora que eres energía, he aprendido a sentirte más. En cualquier parte del mundo donde esté, estás tú.  Solo que hoy, ese...

Mi Primera vez.

Partimos los cuatro amigos de infancia, una madrugada de fiestas patrias a pasar un mes en el extranjero, para conocer algunos lugares de Latino y centro américa, y de paso ser testigos de la pedida de mano que uno de nosotros haría a su novia, una hermosa hija paisa, una bella medellinense llamada Luisa. El plan era simple, estar siempre unidos, visitar Cuba, República Dominicana, Costa Rica, Colombia, con su respectivo paso por Panamá. Esto de unidos era para nosotros una especie de sacramento, casi religioso que se cumpliría sí o sí. Por demostrarles con el ejemplo más práctico y concreto, si a Manuel no le gustaba la bandeja paisa por tener muchas calorías y al resto sí, Manuel se tenía que empujar la bandeja paisa enterita, porque en las democracias, son las mayorías quienes deciden.   Era casi una unión civil desde la infancia, Walter era el futuro novio, que encontraba la juerga hasta levantando una piedra, Sandro era el abogado del grupo, nuestra constitución andante, n...

Marica y serrana.

Yo, la preferida del chacal, La reina del sindicato, Heredera de Collas y Lupacas, Digna, nunca de arrabal. Yo, más artística que nunca, La del taco alto y dorado, Me saco los aretes broca, Antes de pelearme en el mercado. Yo, la que al viento da la cara, A la bofetada, al insulto, A la mueca rara. Yo, la de piel cetrina, Sangre huanca, mirada de cóndor, Yo, la marica y serrana.

La hora mágica.

De pronto el gato vomitó una canica nacarada. Se puso entre el televisor y yo, y como si nada hubiera pasado se desperezó y siguió su rutina indiferente y narcisa. ¡Qué asco! Tener esos animales en casa debe ser todo un lío, dije. Javier salió de la cocina con un vaso de yogurt, esos que se venden como orgánico y vegano, es que él es fitness pues. Qué pasó Lucio, me dijo antes de sorber un poco de su bebida. Nada, solo me incomoda que tu gato ande vomitando canicas por la casa, no quiero ni imaginar lo que defeca, ¿lo puedes alejar de mí, por favor? Javier, entiéndeme, con esto del virus corona le entro pánico a todo, hasta a mi propia respiración. Está bien, Lucio, está bien, me dijo moviendo la cabeza a ambos lados, como si yo acabara de decir una salvajada, alguna cagada. Él, es un tipo que me simpatiza, con el tiempo hemos logrado construir un vínculo, una especie de puente emocional, que por algún motivo más fuerte que nosotros, no nos atrevemos a cruzar. Yo, estaba ...