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Se libre hijo y vuelve como el viento al mar.


Que no quiero escribir algo triste para recodarte papá Dacio. 


Que todos los momentos que me diste fueron de mucho amor y entrega, siempre he creído en los ángeles y eso eres para mí. 


Lo que sí, es que muchas cosas en mi vida llevan tu nombre, el olor de libro viejo que yo cuido con esmero, el amor de mi mamá hacia ti, sigue intacto. 


Veo tu jardín desde la alberca y te veo también, con tu rastrillo y tu ropa de trabajo, veo a mi hermana, igualita a ti y a mis sobrinas que sacaron tus ojos y tus pestañas. ¿Ves papá que el recuerdo no sabe a tristeza en esta nota? ¿Ves qué sigues en mí, en los tuyos? En cada flor, en cada viento que susurra tu nombre cuando estoy en casa. 


Papá, solo no estás en esta vida material, quiero decirte, cómo todas las noches, que vives en mí, en tu hijo, el que te daba un beso, te abrazaba y te comprendía siempre. Ahora que eres energía, he aprendido a sentirte más. En cualquier parte del mundo donde esté, estás tú. 


Solo que hoy, ese abrazo se transforma en oración y el amor en una especie de consuelo divino que llena el vacío de tu ausencia. 


Papá, estoy haciendo lo que me gusta y soy feliz, yo sé que tú me comprendes más, porque el papel bulky que me dabas para escribir, cuando era un niño, hoy están llenos de poemas y cuentos, y los consejos que me dabas me recuerdan que ya no debo alejarme del camino. 


Me haces feliz, que con todos mis defectos y virtudes, supiste llevarme de la mano, así como yo te cargué el último día que te vi. Papá, lo hice por gratitud. 


No hay que ponerse triste, tengo el mejor papá del mundo y aunque tu ausencia me pone a veces débil,  también me enseñaste a ser fuerte y es de la fortaleza que me atrevo a escribir estas líneas, es del amor que me salen estas palabras y juego con tu nombre a ver si descifro ese acertijo: “Se libre hijo y vuelve como el viento al mar”.


Y me acuerdo de tu voz en ese sueño, en el que me botaba con los brazos juntos hacia un mar azul, donde sentí que mi propia alma se extendía por el océano como un tsunami, los sueños no son por gusto, sé que algo bueno me depara. 


Gracias por todo y por coincidir en esta vida, dejaste personas felices y valiosas en mi y al final eso es lo que cuenta.


Te ama mucho tu hijo Manuel. 

¡Feliz día pá! Que la pases bonito y tómate una cerveza, haz salud y sonríe. Que el mundo es nuestro.

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