Ir al contenido principal

Entradas

Mi Primera vez.

Partimos los cuatro amigos de infancia, una madrugada de fiestas patrias a pasar un mes en el extranjero, para conocer algunos lugares de Latino y centro américa, y de paso ser testigos de la pedida de mano que uno de nosotros haría a su novia, una hermosa hija paisa, una bella medellinense llamada Luisa. El plan era simple, estar siempre unidos, visitar Cuba, República Dominicana, Costa Rica, Colombia, con su respectivo paso por Panamá. Esto de unidos era para nosotros una especie de sacramento, casi religioso que se cumpliría sí o sí. Por demostrarles con el ejemplo más práctico y concreto, si a Manuel no le gustaba la bandeja paisa por tener muchas calorías y al resto sí, Manuel se tenía que empujar la bandeja paisa enterita, porque en las democracias, son las mayorías quienes deciden.   Era casi una unión civil desde la infancia, Walter era el futuro novio, que encontraba la juerga hasta levantando una piedra, Sandro era el abogado del grupo, nuestra constitución andante, n...

Marica y serrana.

Yo, la preferida del chacal, La reina del sindicato, Heredera de Collas y Lupacas, Digna, nunca de arrabal. Yo, más artística que nunca, La del taco alto y dorado, Me saco los aretes broca, Antes de pelearme en el mercado. Yo, la que al viento da la cara, A la bofetada, al insulto, A la mueca rara. Yo, la de piel cetrina, Sangre huanca, mirada de cóndor, Yo, la marica y serrana.

La hora mágica.

De pronto el gato vomitó una canica nacarada. Se puso entre el televisor y yo, y como si nada hubiera pasado se desperezó y siguió su rutina indiferente y narcisa. ¡Qué asco! Tener esos animales en casa debe ser todo un lío, dije. Javier salió de la cocina con un vaso de yogurt, esos que se venden como orgánico y vegano, es que él es fitness pues. Qué pasó Lucio, me dijo antes de sorber un poco de su bebida. Nada, solo me incomoda que tu gato ande vomitando canicas por la casa, no quiero ni imaginar lo que defeca, ¿lo puedes alejar de mí, por favor? Javier, entiéndeme, con esto del virus corona le entro pánico a todo, hasta a mi propia respiración. Está bien, Lucio, está bien, me dijo moviendo la cabeza a ambos lados, como si yo acabara de decir una salvajada, alguna cagada. Él, es un tipo que me simpatiza, con el tiempo hemos logrado construir un vínculo, una especie de puente emocional, que por algún motivo más fuerte que nosotros, no nos atrevemos a cruzar. Yo, estaba ...

Lo que más nos jodía no era dar, sino recibir nada a cambio.

Y volvemos siempre a lo mismo, a quedarnos mirando el techo cuando algo malo nos sucede, cuando sin pensar hemos caminado un largo trecho sucumbiendo en las locuras del amor. Sí, quien diga que alguna vez en su vida no se haya detenido a manifestar su preocupación por alguien, nos está mintiendo. Somos muy recurrentes al enamorarnos, no aprendemos, no evolucionamos, creemos en la firmeza de nuestras convicciones, mas no en la de nuestro compañero y empiezan los celos, las pequeñas riñas y el inevitable fracaso, que viene con un rosario de reclamos, frustraciones y sufrimiento. Ayer hacía más frío que de costumbre en nuestra fría Lima y mi amiga y yo empezamos a hablar de cómo enfrentamos el amor a nuestras cuatro décadas; después de intercambiar algunos puntos de vista, lo que más nos jodía no era dar, sino recibir nada a cambio. Y es eso, no podemos amar a plenitud sino recibimos algo a cambio, una caricia, un mensaje por las mañanas, un minuto en su agenda; no es cuestión d...

El preso.

Una colilla de cigarro más, un cenicero que va reventar. La misma historia triste y sin final, el mismo cuento de nunca acabar y la carcajada de otra madrugada… Ya dejé de contar los días, para bien o para mal, estoy sumido en una sensación de letargo. Te seré honesto María Fe, es como un sueño; sí, estoy viviendo un sueño, una pesadilla, para que me entiendas mejor. Si alguna vez dudé que hay personas que nacen opacas, hoy ya no es una duda, de que quienes nacemos con poca luz; y como para cerrar el designio de la vida, nos encierran en cuartos oscuros. Quizá ya no te sorprenda nada, porque el encierro más angustioso que he vivido, ha sido con mi propia alma. Encerrado dentro de mí mismo. La madre de mi hija ha venido a visitarme, no tuve la valentía de decirle que no lo haga más, nunca he permitido, por amor a mi hija, que alguien me vea derrotado, porque sí María Fe, esta es la derrota más grande que he tenido. No podía mirarla a la cara, ya estoy cansado de fingir do...

El castillo y el último lamista.

Es casi desconcertante escuchar a gente foránea, cuya primera idea a cerca de la ciudad de Lamas sea el castillo construido por la “excentricidad” de un ciudadano italiano, desconocen casi en su totalidad, que la Lamas del castillo nunca hubiera existido sin esa Lamas histórica, cultural, que fue declarada como la capital folclórica de la amazonia peruana y que el verdadero motivo de esa riqueza cultural ha sido reemplazada por una excusa tonta, la de vender turismo de empaque, frívolo, sin consistencia, con un desconocimiento que bien podría hasta considerarse un rechazo a nuestros orígenes, una afrenta en nuestra propia casa, viendo por consiguiente cómo uno de los pocos vestigios vivientes de San Martín, es invisibilizada casi en su totalidad por la falta de políticas culturales públicas, enfocadas en preservar y difundir nuestro patrimonio como prioridad ineludible, en cuya base se podría cimentar el desarrollo sostenible del turismo en la región verde (ahora naranja). Quier...

La voz.

(Leer escuchando, My favorite Game. By The Cardigans y Ob la di, ob la da. By The Beatles).  - ¿Qué harás más tarde? Supongo que ver un rato las noticias y después dormir, ¿y tú? -Tengo reunión de trabajo y luego iré a alquilar unos vídeos, distraerme un rato, hace tiempo que no veo películas. ¿Sabes una cosa? -Dime. Me pareces una persona un tanto solitaria. -Tienes razón, pero estoy solo porque me acostumbré a estar así. Yo casi siempre me siento la persona más solitaria del planeta, por ejemplo, hoy, no sé por qué te digo esto, pero hoy me siento solo, sin amigos, bueno para nada. -Pucha, no creo que sea así. Te pongo un ejemplo que tengo en mi mente. -A ver. Lo tengo desde la mañana. -A ver, dime. No creo que tenga importancia, o en realidad no sé, tal vez no, yo pensaba que no, discúlpame por las cosas que te dije. - ¿Disculparte por qué? [Conversación de Eduardo con un desconocido, días antes de su muerte]. Recordó fugazmente que Rebe...