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Día uno.

Claro, es propio de mi trasnoche que no puedo imaginarme otro título. En el fondo da igual, porque en realidad es el día uno de este blog, que a buena o quizá mala hora ideé para dejar fluir lo que quiero escribir, para que tú  y yo nos conozcamos más, ¿entiendes no? O sea, a través de estas líneas seremos íntimos, usted mi lector y yo, tu émulo de escritor. Y es que es así, uno va dando saltos en la vida tratando de disimular nuestra pesadez, pero eso es otro tema, una condición casi natural en esta sociedad que nos pinta con un solo rostro, una sociedad variopinta de caras que se transforman al ritmo de su conveniencia. Solo es día uno, vendrán otros más, vendrán más títulos, artículos de todo tipo, si tienes una historia que contar, bienvenido seas. He llamado Filósofo trasnochado, porque eso es lo que soy, hace muchos años que no duermo las 8 horas reglamentadas y bueno, lo de filósofo es algo que va más allá del sarcasmo, es una forma de reírme de mi mismo, una manera d...

El infierno son los otros.

Es necesario saber, a veces, lo importante que somos para nosotros mismos. No. No pretendo escribir una oda al ego, sino hacer una mera reflexión de, si por algún motivo nos abandonaríamos, nos faltásemos y nuestros planes de vida dependieran de eso y consiguientemente estuviéramos destinados al fracaso. No es muy común ponerse a pensar en ello, porque justo a la hora de dilucidar sobre nuestros aciertos y desaciertos, te aplasta como una avalancha, los errores. Y es obvio, que, dentro de nuestra imaginación colectiva, la imagen del éxito tiene que ser rigurosamente un estándar que encaje en los cánones de la sociedad que no te exige, pero que juzga hasta asfixiarte. Como escribió alguna vez Jean Paul Sartre, “el infierno son los otros”. Cumplir la regla social que implica no salirte de la norma trae cierta desazón, frustración y ansiedad por vivir una vida que no es la tuya, (no obstante, quiero dejar en claro que, si todo lo políticamente correcto está dentro de tus pla...

El banquete del bulímico.

Que, por no perder la figura, he desaprendido la ominosa tarea de tragar hasta el cansancio. No podría hacer gula con un rico ceviche o un lomo saltado, comer roll’s o quizá calientes polvicuchos con su ají más. No. Es que no hay vez que me siento a la mesa en que mi mente deje de contabilizar la cantidad de carbohidratos, grasa o azúcares que ingeriré y cuántos tengo que quemar cuando hago ejercicios o camine un rato. Vivo esclavizado infamemente por las formas más que por el fondo, por la figura más que por la emoción, y envidio, solamente si ocurre lo siguiente, a los que comen sin engordar, los que celebran con su cervecita el almuerzo, sinceramente no podría, porque al poco tiempo ya tuviera el estómago revuelto, y haciendo un pequeño croquis mental de cómo escapar para ir al baño en caso de urgencia, así de emocionante se vuelve la sencilla idea de almuerzo o cena con el objetivo de festejar. A tras quedaron aquellos tiempos veinteañeros en los que comía sin engordar,...

Puedes meter gol con una pelota rosada.

Puedes meter gol con una pelota rosada. Las Palabras. No puedes disimular el dolor mientras el corazón se estruja como una esponja que usas para limpiar pisos. Nos conocimos por Facebook, hace un poco más de seis años, él tenía 19 años llenos de energía, yo entraba a la nueva experiencia de cumplir 35 años, con una vida casi resuelta, docente universitario y también jugando a ser empresario. Aquella tarde leía plácidamente “el equipaje del viajero”, donde decía: “Las palabras son buenas. Las palabras son malas. Las palabras ofenden. Las palabras piden disculpa. Las palabras queman. Las palabras acarician. Las palabras son dadas, cambiadas, ofrecidas, vendidas e inventadas” , de pronto una notificación del Facebook me interrumpió, era él y quería verme. Así como se emocionan los hinchas de fútbol cuando su equipo favorito mete gol, o cuando visitas por primera vez alguna maravilla del mundo, así como el primer amor, así me emocioné. A las ocho en punto se iría a mi departamento,...

Busco novio 1.0

(Enciendo una vela). La vida está hecha de rituales, la misa es un ritual, el fútbol tiene sus rituales, la natación, inclusive el zorro le explicaba al Principito que la vida está llena de ellas y que para ser amigos deberían ellos hacer uno. Todos los días, al llegar a mi oficina, enciendo una vela y pido un deseo, me gusta pedir, soy como ese niño que pide su regalo de Navidad o esa Miss Universo que va ser feliz y plena pide la paz mundial.  No sé ni por qué empecé con este primer párrafo, lo cierto es que ayer se me ocurrió una idea; primero les explico que mi vida amorosa se describe y reduce a la canción de Juan Gabriel, “Yo no nací para amar”, no sé qué tipo de brujería es, pero ya hace buen tiempo que no tengo novio, así que decidí buscarlo, en FB, en las fiestas, en las obras de teatro, en el Matadero, en el cine, en las canchas de basket y aunque usted no lo crea, también en Misa.  Y es así, que ayer no dejé de dormir por pensar, dejé de comer por hacerme...

Con mi Educación no te metas.

Para los que pensaron que me iba a entrometer o rasgar las vestiduras por el mitin ideológico pro fujimorista, # ConMisHijosNoTeMetas , estaban equivocados. Siempre he sido respetuoso del derecho de los demás, siempre y cuando es bueno recordarles algunas cosas: Están mal informando a la población, están obstaculizando una política de estado que pretende enseñar con enfoque de genero con el único objetivo de educar con igualdad. Indudablemente hay muchos puntos que debatir en e ste tema, pero por hoy no me voy a detener en ese tema. Otras cositas antes de terminar: si tan bueno es el trabajo que ustedes piensan realizar (porque hasta ahora no veo nada tangible), por qué cada año tenemos más madres niñas, por qué el porcentaje VIH/SIDA sigue incrementándose en poblaciones menores de 21 años. ¿Dónde están cuando en Tarapoto hay violaciones, feminicidios, agresiones físicas y psicológicas a las mujeres y también a sus niños o niñas? ¡Ustedes que hablan la palabra del señor, es ...

Mi activismo LGTBI nació gracias a ti.

Entre tanta gente exponiendo sus cuerpos, sus rostros para llamar la atención, esperando sus likes para llenar el gran vacío que nos deja el sin sabor de no aprender a tener valor. Entre tanta gente y sin saber que pasaría después te elegí a ti. Fue un octubre de hace exactamente siete años, todo empezó con un simple ¡Hola!, eran las tres de la tarde de un día cualquiera de octubre, una de esas tardes que se llena de hastío y recurre a t i la nostalgia de estar acompañado, de sentirte vivo. Llegaste, te miré con mucha atención, eras un joven que gozaba locamente de la vida, sin sentido, sin rumbo, metalizado hasta los huesos, no me sentí culpable al pensar que eras una persona que se ganaba la vida vendiendo sexo. Octubre de 2018, no me queda más que el bonito recuerdo (hay que quedarse siempre con las cosas buenas) ha desaparecido casi todo, la lealtad, el respeto, los mensajes que cada mañana me llegaban al despertar, los mensajes al anochecer, mi sonrisa; solo que...