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¿Y si hacemos poesía?

Para el noventa de latinoamericanos la poesía es aburrida, suena lindo pero es aburrida, contradictoriamente tenemos los más grandes poetas del mundo, los versos más hermosos, las métricas más exactas; y así la poesía siendo caprichosa dio un pasito más adelante y otro más a atrás y se convirtió en lírica. En el Perú el promedio de lectura es de 0,8 por persona al año, o sea, menos de un libro, la gente pide más un estadio que una biblioteca o una casa de la lectura, justifica más el éxito material que el éxito que te lleva el conocimiento, el material,   espiritual y el académico. Suele pasar que en las conversaciones no se tocan más temas, que no sean fútbol, mujeres, hombres, dietas y la vida ajena. Volviendo al título, recuerdo la poesía de Gabriela Mistral, Amado Nervo, Pablo Neruda, la Poesía de Oro española, César Vallejo, Carmén ollé, Ethel Linares, Domingo de Ramos, poetas           que me nutrieron el alma, me enseñaro...

Las leyes de El Principito.

No me cansaré de repetir que El Principito es una de mis obras preferidas, fue la primera que leí cuando aún tenía seis años, es cierto tenía muchas dudas y como en la niñez todo es ficción, crecí con la idea que mirando por las noches el cielo, sabré que las estrellas están encendidas para averiguar que cada uno tiene la suya y si una brilla más, sabré que está sonriendo solo para mí. Así aprendí, leyéndolo más de una vez, analicé e interioricé que no son simples frases, sino leyes de vida. -        Nunca debemos dejar morir al niño que tenemos dentro. -        Si tienes tu rosa hazla especial, de repente no sea el cariño, sino el tiempo que la dedicaste la haga especial. Dedícate a quien ames. -        Lo esencial es invisible a los ojos, no se ve bien sino es con el corazón. -        Domesticar es crear lazos, crear lazos es crear sentimientos y e...

El Facebook y la doble moral.

Hoy es el APEC en Tarapoto y no se imaginan cómo es la encapsulación de tal evento; es cierto que somos anfitriones, pero lo más importante será que en verdad en nuestra querida tierra empiecen las inversiones que el estado jamás hizo en toda su vida republicana. Eso es un punto a parte. Tarapoto muy al margen que esté de moda, también es una hermosa vitrina, llena de alegría de su gente, paisajes, recursos turísticos, culturas ancestrales, gastronómicas y también un gran portal para quejarse. Sí, los medios de comunicación, en especial el de las redes sociales se prestan para todo y mucho más. Insultos de todo calibre, pugnas de todo tipo, periodistas que buscan en los lamebotas de algunos políticos la insufrible polémica. Mujer contra mujer peleando el escaso cariño que les da algún remedo de hombre. Likes, que buscan sanar el cáncer, cuanto más likes tenga la morbosa publicación más rápido se cura la enfermedad. Es así que el Facebook se convirtió en el caldo de cultivo per...

Aún no la leo.

He comprado un libro de Joyce Carol Oates porque su trasfondo me llama la atención, inclusive el nombre: Nacida para estar sola. Entiendo que vivir, estar o querer estar solo o sola debe ser todo un reto, más aún a quienes no nos acostumbramos a tener un tiempo en común. Por lo menos para mí, es muy difícil compartir mis hobbies con algún saliente; no sé dónde tienen la cabeza ellos o yo, o para que me entiendan mejor: no estamos sincronizados. Les pongo un ejemplo: si tuviera novio y se ofreciera a acompañarme, sería injusto quitarle dos horas de su tiempo, así como también lo sería que yo sobrepondría lo que tuviera que hacer solo por el hecho de sentirme acompañado; ni por favor ni cariño, sino te nace y si no es compromiso, nada por la fuerza entra. Así de simple. Pero volvamos a la literatura de Joyce Carol, a mí me fascina, he leído varios de sus libros, es una capa para construir personajes creíbles y ubicados en un contexto, mi idilio con ella empezó con la hija del sepultu...

Ochenta y veinte.

Ochenta y veinte. Todos estos días me puse más sensible que siempre, leyendo, viendo mis series de televisión, haciendo deporte; sensible, pero viviendo. Mis conductas suelen ser caprichosas, la semana pasada me la pasé durmiendo tres días, sin importarme nada, mi cuero de alguna u otra manera necesitaba descansar. Ya con la idea fija de eliminar inclusive mi Facebook por lo poco que aporta a mi vida emocional o intelectual, decidí crear este Blog, cosas que no tienen mayor importancia mientras sigan siendo ideas. Caprichosas también son las formas que tengo de querer,   y justo con la persona en quien estoy interesado emocional y sentimentalmente también en mi estado casi irracional, decidí ausentarme. Descansé como si hubiera sido esclavizado por siglos, tres días (solo días) porque por las noches salía a capturar Pokemones y a dar vueltas por la ciudad desordenada, sucia, con perros en la calle pugnando por un pedazo de desperdicio y algunos otros excitados por ...
La espectacularidad de la luz precisamente viene de la oscuridad. Cuando Johan pensó que estaba perdido en ese inmenso llano de tierra negra, sus temores se fueron disipando a tal punto de sentirse bien, seguro de si mismo en aquella noche nublada. Comprendió además como ante cualquier hecho que te lleva a la desesperación, que su luz se fue para no volver. Y murió. Murió pleno, feliz de haberse desengañado que solo en la luz está la salvación. Sin querer y solo por vencer el miedo a no sentir, la noche también se enarboló. Pues al otro lado del mundo, en diferentes hemisferios y horarios, un hombre nuevo nacía, directo del rayo y del fuego, de la oscuridad que vive en la naturaleza y solo por transformarse lo hace en luz. Así nació, como nacen las más grandes catástrofes.
Y su próximo vuelo es… Hoy en la mañana al despertar, no imaginaba dónde dormiría esta noche; pues en condiciones normales suelo hacerlo en mi casa o en la casa de campo de mis padres, pero como todo subnormal, no sé, no me imagino y a veces no me interesa. Suelo viajar con mucha frecuencia, sobre todo por motivos laborales. No entraré en detalles a dónde me fui ni a dónde me iré, pero si me gustaría plasmar por lo menos un par de experiencias, desde leer un libro o dos, hasta pelarme de frío porque en los aeropuertos, como aquella vez estando volviendo de México estábamos en toda la alerta de la gripe porcina, hacía escala en el aeropuerto de Panamá. Yo no sabía cuál era el alboroto, gente corriendo por aquí y por allá, cientos con mascarillas descartables. Todos obligados a pasar por sanidad internacional; al enterarme después, fuera de bromas y sabida mi hipocondría, empecé a sentir todos los síntomas, había abordado el vuelo, estaba en el tercer asiento, junto a la ventani...