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A ti brother, que te crees el man.



He notado siempre desde muy chico, que a los “varones” les gustaba la pornografía, desde las páginas de Playboy, hasta cintas de video tape de sexo triple equis. En todo caso, era más evidente que se deleitaban más con desnudos femeninos y escenas de sexo.
En una sociedad de heteropatriarcado, no nos debería llamar la atención que esta predilección se estereotipe a la comunidad masculina. En casos como PlayGirls, la situación fue cambiando de público al convertirse una publicación para nosotros, los LGTBI. Bueno, lejos de tratar de remembrar la historia, iré al punto.

Acabo de leer en Facebook una valiente confesión, llena de sinceridad y cojones; sí, en estos tiempos dónde admitir un error es inclusive peor que el error mismo, en el que la sinceridad desagrada, en el que la doble moral es como un papel higiénico de dos hojas (al final terminas cagándola), en estos tiempos que ser hombre te da no solo una ligera ventaja, sino un valor agregado para hacer “mejor” las cosas. Sí, el machismo es de dominio universal; sobre todo en países en desarrollo como el nuestro, es una severa amenaza para la integridad. Y así con todo, una fémina, se atrevió a decir que tiene videos íntimos caseros, que un inescrupuloso difundió a diestra y siniestra en redes sociales. 

Luego de esto, la señorita se atrevió (lo que es un derecho fundamental, la libertad de expresión, se trastoca cuando la voz cantante es mujer y sobre todo si ya fue catalogada de impura o amoral, por los verdugos sociales) a opinar sobre política, al instante algunos la descalificaron y a su opinión también. La lapidaron, la apedrearon, desestimaron su opinión solo por el hecho de ser mujer y peor aún ser “una que se mostró desnuda, en poses sexuales en un video para su enamorado”. A mi entender, su opinión muy bien fundamentada fue entendida tal cual fue expresada y eso, porque muchos machos machistas no lo pueden siquiera asimilar, arremetieron contra ella más por impotencia que por otra cosa. 


Imagínense, en este país donde opinar es un casi un pecado, imagínense lo que puede ser una mujer que opina, respondona y hermosamente desnuda. 

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