No hablaré más de Carlos Philco, Alcalde del Distrito de Morales, el grita y chilla por sí solo. Lo que sí me llamó la atención es su obediencia debida por hacer cumplir la Ley de la peor manera. En conclusión, no creo que la Ley no se pueda hacer cumplir, lo que siento es que el Burgomaestre ha perdido todo tipo de credibilidad. Para muestra un botón.intentaron cerrar la Discoteca Anaconda sin éxito, pues su fieles clientes pasaron por encima de las maquinarias pesadas y al final se hizo la fiesta. Solo una pregunta, es en esto que se van los impuestos de los vecinos y vecinas del Distrito de la Papaya. Saque usted sus propias conclusiones.
A Manuel Nieves lo precedía un misterio antes que su perfume. Nadie en el box sabía exactamente de qué trabajaba ni por qué, incluso a las nueve de la mañana, cuando llegaba después de sus dos horas de entrenamiento, parecía recién salido de una sesión de fotos y no de una batalla con el saco. Entraba siempre con paso decidido, la ropa impecable: zapatillas limpias como promesa nueva, camiseta que combinaba con el short como si hubiera sido elegida por un director de arte obsesivo, y ese reloj negro que brillaba apenas, como si midiera otra clase de tiempo. —Profesor —decía Manuel, alzando la mano con una seriedad casi parlamentaria—, ¿puede repetir el movimiento? Lo preguntaba todo. Absolutamente todo. Sus compañeros, muchos más jóvenes, empezaron a notarlo. No solo por la ropa, ni por la forma en que fruncía el ceño cuando veía una mancha en el piso. Era otra cosa. Manuel tenía una intensidad que no cabía del todo en el ring. Golpeaba con furia elegante, como si cada puñeta...
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