El lápiz que estaba buscando estaba sobre los cientos de lápices de la librería, me apresuré en recorrer los pocos metros que separaban de él. Es este le dije al profesor de arte, quien me acompañaba previo a la clase presencial de dibujo anatómico. Era uno común y corriente, pero para mí se hizo especial, una epifanía en plena librería de la avenida Larco. Era de color verde con letritas doradas extendidas en la longitud del lápiz, le coronaba un metal plateado que circulaba elegantemente al borrador blanco. Pagué por él y le pedí a Rodrigo que nos apurásemos para la clase. Coloqué mi lápiz en un lugar especial de la mochila, algún día valdrá mucho dinero, pensé. ¿Cambiamos de planes? Me dice él. No, le digo sin titubear. Quiero aprender a hacer las sombras de la iluminación tipo Rembrandt, le respondí mirándole a los ojos. Cambiamos de planes entonces, me volvió a decir, seguro de sí. ¿Pero tendremos la clase? Claro, vamos a la cochera por e...
Si tratamos de entendernos a través de la lectura, es bueno compartir vivencias. Quiero aprender a escribir y necesito que ustedes sean mis mejores maestros. Quería ser filósofo, pero después de muchas noches de desvelo, me encontré con la locura y me quedé con ella.